La Armonía De Colores. Cómo combinar colores de forma armoniosa

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armonia de colores portada

A todos nos ha pasado alguna vez que tenemos una imagen muy clara de lo que queremos pintar. Pero al ver el resultado final, nos damos cuenta de que aquellos colores que se veían tan bien en nuestra cabeza, no funcionan en la práctica.

Sin un conocimiento de la armonía de colores, lo que ocurre es que acabamos con una imagen chillona con colores peleándose entre sí.

Para solucionar este problema, vamos a ver cómo conseguir combinaciones armónicas de colores.

¿Qué es la armonía de colores y para qué nos sirve?

El concepto de armonía está muy ligado a la idea de equilibrio.

En el campo de la música, se utiliza la armonía para equilibrar distintas notas y acordes, de forma que generen sonidos bellos.

Del mismo modo, en pintura, queremos utilizar los distintos colores de forma equilibrada para conseguir composiciones armoniosas.

El principio de una imagen armónica.

La idea que voy a exponer ahora, no sólo se puede aplicar al color, sino que es un principio fundamental de toda obra de arte:

La armonía consiste en un equilibrio perfecto entre Unidad y Variedad.

La unidad es un concepto que se puede asociar con un sentido de estabilidad y familiaridad.

Las imágenes que poseen un gran sentido de la unidad, pueden tener muchos elementos que se repiten y producir una sensación de orden.

Pero si abusamos de este principio, podemos encontrarnos con resultados predecibles y aburridos.

La variedad, es un concepto opuesto al anterior que nos puede causar una sensación de sorpresa y novedad.

Las imágenes con una gran variedad de elementos pueden tener un gran dinamismo y ser muy interesantes, pero si abusamos de este principio, podremos acabar con imágenes muy ruidosas que generan incomodidad.

¿Cómo aplicamos este principio de Unidad y Variedad a la armonía del color?

Para responder a esta pregunta vamos a utilizar la rueda cromática.

En la rueda cromática, los colores no están dispuestos de forma aleatoria, sino que responden a un orden específico.

Los colores que se encuentran más separados entre ellos, son lo que producirán una mayor variedad, mientras que los que se encuentran en posiciones más próximas producen una mayor unidad.

Como podemos ver en la rueda de color superior, los colores amarillo y violeta, verde y rojo, azul y naranja, entre otros, son muy diferentes entre sí y producen una gran variedad.

Aunque esto no depende únicamente del color del pigmento. Más bien depende de su separación en la rueda de color, como voy a explicar a continuación.

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En la imagen de arriba tenemos los mismos tonos de color pero mucho más abajo en la escala de valor. El primer recuadro contiene los colores naranja y azul, el segundo tiene rojo y verde y en el tercero se encuentran el amarillo y el violeta.

Como he dicho anteriormente, estos colores producen variedad cuando se encuentran separados en la rueda de color, pero estas muestras se encuentran en el centro de la rueda muy cerca unas de otras, por lo que generan más sensación de unidad que de variedad.

Otra forma de generar unidad en el color, se produce obviamente cuando utilizamos colores adyacentes en la rueda. Por ejemplo el amarillo y el naranja, el amarillo y el verde, el violeta y el azul, etc…

Dinamismo VS Armonía

En ciertas ocasiones podemos utilizar colores muy diferentes para conseguir un efecto dinámico y llamar la atención del espectador o del consumidor. Por eso, los logotipos suelen utilizar colores vivos y distantes en la rueda.

En la imagen inferior vemos, cómo el naranja y el azul que conforman la imagen se encuentran muy separados en la rueda de color.

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Los colores muy diferentes chirrían y llaman la atención

Pero si nuestro objetivo es crear una imagen con colores armónicos, entonces tendremos que ir seleccionando colores más cercanos y con menos intensidad.

los colores más cercanos en la rueda de color producen composiciones armónicas

Como vemos en la imagen superior, hemos utilizado el mismo naranja y el mismo azul que en la imagen anterior, pero éstos tonos se encuentran mucho más abajo en la escala de valor y más cercanos en la rueda de color. El resultado es mucho más placentero a la vista.

Este «truco» no es exclusivo a combinaciones de dos colores. También podemos aplicar este mismo principio para conseguir composiciones armónicas con 3 o más colores.

Añadimos un tercer color a la composición y seguimos manteniendo la armonía.

El color que se encuentra justo en el medio entre el azul y naranja, es el violeta rojizo. En este caso, vemos como podemos seguir añadiendo más colores que son muy distintos entre sí, pero seguir manteniendo una armonía.

Además, siempre podemos utilizar un tono mucho más vivo o con un valor más alto para romper la monotonía y marcar el punto focal, dirigiendo la mirada del espectador. Esto genera el perfecto equilibrio entre unidad y variedad.

En definitiva, como podemos observar en la imagen superior, si tenemos un exceso de unidad, la imagen se vuelve aburrida. Si por el contrario, tenemos un exceso de saturación y variedad, la imagen chirría y se pierde la armonía del color.

Cuestión de jerarquía

A la hora de organizar los colores, suele ser recomendable que haya un color dominante y otros que lo acompañen. Esto ya lo hemos visto en el artículo Cómo elegir y mezclar colores.

En ese artículo explico la importancia de otorgar un «papel» distinto a cada color. Uno de los colores en tu composición será el protagonista, el que dirija la mirada del espectador hacia el punto de mayor importancia.

Normalmente, este color es el más vivo y de mayor intensidad, pero aparece en menor proporción que el resto de colores.

El resto de colores son mucho menos intensos y se acercan más a tonos neutros. En cambio, son usados en mayor proporción.

El contraste simultáneo y ejemplo final

Una característica del color, de la cual ya he hablado en otros artículos, es el contraste simultáneo y en el siguiente ejemplo vamos a ver cómo nos influye a la hora de percibir los colores y cómo nos puede ayudar a combinarlos de manera más efectiva.

En la imagen de arriba del genial pintor Edgar Payne, podemos ver un paisaje lleno de colores que se relacionan muy bien entre ellos. A simple vista podemos detectar los colores azul en el cielo, naranjas y marrones para la montaña y la tierra y verdes en el suelo.

El color dominante es el naranja. Es el color protagonista que más llama la atención y el que tiene mayor pureza de croma ( me refiero a que es naranja puro, sin llevar mezclas de otros colores).

Si nos fijamos en la parte del cielo, podríamos intuir que hay una gran cantidad de color azul, pero esto no es así. Si agarras una muestra de cualquier parte de las nubes, verás que todas están formadas por distintos tonos neutros de naranja y amarillo.

La única zona que no tiene naranja, es la parte que no tiene nubes, y que tiene un color verde-azulado también muy neutro.

Al estar situados al lado de colores naranjas tan intensos, parece que éstos colores sean más azules de lo que son. Pero cuando colocamos estos colores en contraste sobre una base de color azul, podemos ver cómo estos colores se vuelven más cálidos y ya no parecen tan azules.

Lo mismo sucede con la zona inferior del suelo. Lo que en el cuadro parecen colores verdes intensos, se convierten en colores amarillos y marrones al situarlos en contraste con un verde intenso.

Éstos son los principios básicos para conseguir armonía de colores en tus obras. Aunque puedan servirte como fundamento, recuerda que la verdadera maestría del color se adquiere con la práctica. Así que, yo te recomiendo que hagas estudios rápidos de las obras tus pintores favoritos.

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