Teoría Del Color. Cómo Elegir y Cómo Mezclar Colores

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teoria del color. como escoger y como mezclar colores

Este artículo trata sobre la importancia de controlar el color a la hora de pintar. Además, te voy a enseñar un sistema para mezclar los colores de la manera más efectiva y los efectos ópticos que podemos usar para realzar nuestras obras.

Índice

  • Introducción
  • Cómo elegir una paleta de colores
  • Trabajar con una clave de colores
  • Cómo utilizar la tríada de colores
  • Organización de la paleta
  • Escoger y ajustar los colores de la paleta

Introducción

En la actualidad, desconocemos muchas de las técnicas y métodos que empleaban los grandes artistas en el pasado. Tenemos libros que tratan estos temas en profundidad y sin embargo, no se habla de ellos en las clases de pintura y dibujo.

A lo largo de la historia del arte, la mayoría de pintores mantenían en secreto sus métodos para que nadie los copiara y a día de hoy, poco sabemos de la paleta de autores como Velázquez y otros maestros, que a pesar de utilizar una pequeña gama de pigmentos, conseguían una variedad de tonos ejemplar.

En la actualidad tenemos cientos, si no miles, de colores para escoger y esto, sumado a nuestro desconocimiento en cuanto a teoría del color, nos genera una gran frustración a la mayoría. ¿Cómo podemos crear una buena paleta de colores? ¿qué colores comprar?

A continuación voy  a enseñarte un método que te puede ayudar a escoger una paleta de colores y a controlarla como los grandes maestros.

Este sistema de organización y control del color fue creado por Frank Morley Fletcher, quién escribió uno de los libros más importantes sobre la teoría del color, llamado «Colour Control».

Cómo elegir una paleta de colores

Para elegir una buena paleta de colores, debemos tener en cuenta cómo organizamos el color y seguir un método. Esto era fácil en tiempos pasados, cuando la cantidad de pigmentos era muy limitada. Pero hoy en día, con la inmensa cantidad de colores que tenemos a nuestra disposición, esto puede ser una tarea abrumadora.

Por consiguiente, para solucionar este problema, tenemos 2 opciones:

  1. Trabajar con una paleta restringida y fija
  2. Seleccionar determinados grupos o escalas de colores 

Paletas restringidas

Muchas de las grandes obras de la pintura fueron ejecutadas con una paleta de colores muy limitada y con mejores resultados que muchas otras obras, realizadas con paletas amplias. 

Está demostrado que cuando nos proponemos realizar cualquier tarea, debemos establecer restricciones.

Seguro que alguna vez habías planeado leer libros o hacer muchas cosas durante el fin de semana o las vacaciones de verano y al final, no has hecho nada.

Esto se debe a que somos mucho más productivos cuando seguimos un plan estructurado, aunque nos limite en ciertos aspectos. En nuestra cabeza, tenemos un plan y un horario, y sabemos cuántas horas nos van a quedar libres. Es entonces, durante esas horas cuando aprovechamos mejor el tiempo y somos más eficaces.

Con el uso del color sucede algo parecido. Si tenemos todos los colores del mundo para elegir, no sabemos cuáles escoger y corremos el riesgo de mezclar tonos que rompen la armonía de una composición. En cambio, si tenemos una cantidad limitada de pigmentos que funcionan bien en conjunto, podemos centrarnos en trabajar con ellos libremente y de manera eficaz.

El uso de paletas restringidas es algo que por ejemplo, los retratistas conocen muy bien. Algunos utilizan paletas muy reducidas que se limitan a tres colores primarios y blanco.

Entonces, vemos que trabajar con una paleta simplificada tiene sus ventajas y es útil mientras estamos aprendiendo a mezclar y combinar colores. Pero a medida que avanzamos, debemos ser capaces de utilizar todos los colores que queramos y no limitarnos a una paleta reducida por falta de conocimiento.

Paleta de grupos o claves de colores 

Se trata de escoger un grupo de colores determinado, dependiendo del motivo que se quiera pintar. 

Cuando un compositor trabaja en una melodía, utiliza una tonalidad determinada. No compone el 95% en mi mayor y el 5% en do menor . Pues lo mismo sucede en pintura. Debemos trabajar en una clave de color determinada en cada una de nuestras obras y no mezclar claves diferentes.

De este modo, trabajando por claves, no nos limitamos a usar la misma paleta en todos nuestros trabajos. Más bien, nos proporciona las bases necesarias para entender el color y seleccionar los pigmentos adecuados para cada obra. 

La herramienta de este sistema, es una rueda de color como la que tienes abajo y que será la brújula que nos guíe a la hora de seleccionar el color. Conocer y entender este sistema, nos permitirá usar cualquier color de forma coherente con el resto de colores. 

como elegir una paleta de colores
Gracias esta «brújula» podemos trabajar con claves de colores que nos ayudan a crear composiciones armónicas. 

Trabajar con una clave de colores

Como explico en este post sobre los colores complementarios, existen dos tipos de colores complementarios.

Los colores que se encuentran en posiciones opuestas en la escala, se llaman complementarios opuestos y producen un contraste violento. Este contraste puede sernos útil cuando buscamos crear un impacto en el espectador o generar un efecto determinado, pero por lo general, queremos utilizar colores con menos contraste que mantengan la armonía de la imagen.

Para esto, utilizaremos los colores que se encuentran a ambos lados del complementario opuesto, que generan un contraste mucho más armónico y precisamente reciben el nombre de tonos de contraste armónico. Estos tonos se realzan mutuamente sin romper la unidad de la imagen y producen composiciones armónicas.

Lo explico con un ejemplo. Sabemos que el color opuesto del amarillo en la rueda de color, es el violeta.  En la imagen de abajo, tenemos el amarillo como color principal y el violeta-azul y el rojo como colores complementarios armónicos. Estos tres colores tienen una mejor relación que los complementarios opuestos.

Esta forma de trabajar con 3 colores es la base del sistema de Fletcher que vamos a ver a continuación.

colores complementarios armonicos

Los complementarios armónicos funcionan mejor juntos que los complementarios opuestos

 Esta rueda de color no solamente nos señala el matiz resultante de las mezclas, si no que además nos indica su valor o luminosidad. 

Volviendo a la imagen de arriba, el amarillo y el rojo se encuentran en vértices opuestos, unidos por una línea que atraviesa los colores intermedios entre ellos dos.

Justo en el punto central de esta línea, se encuentra el color naranja, pero no es un naranja intenso, sino que es un naranja oscuro. Esto nos señala que la mezcla de dos colores produce un color intermedio con menos luminosidad.

Trabajar con colores primarios

Si nos limitamos a trabajar con únicamente tres colores, normalmente usamos Rojo, Amarillo y Azul, que se encuentran a puntos equidistantes en nuestra rueda y nos proporcionan más variedad de mezclas e intensidad que cualquier otro grupo de tres colores. 

Como resultado de estos tres colores primarios, obtenemos el Naranja, el Violeta y el Verde. 

teoria del color
La tríada RGB nos permite controlar un amplio espectro de la rueda de color

Lo que sucede con este modelo de trabajar el color, es que no hay una dirección clara, todos los colores están al mismo nivel. Los intervalos de color son totalmente regulares (4 espacios entre cada color), lo que genera resultados aburridos y predecibles. Por lo menos no tan interesantes como el método de Fletcher.

Si seleccionamos tres colores en intervalos desiguales, como en la imagen de abajo, tenemos las siguientes ventajas:

colores complementarios armonicos
  • Obtenemos la mayor variedad entre los tres puntos principales, con un intervalo de 5, otro de 4 y otro de 3 espacios.
  • Hay una dirección dominante.  Tenemos un color principal y dos secundarios. 
  • Conseguimos dos tonos de contraste armónico que generan contraste sin romper la armonía.

Con este sistema, vemos que los tres colores seleccionados controlan una área menor del espectro que utilizando la tríada RGB, pero aún así obtenemos muchas ventajas que no tenemos utilizando cualquier otra paleta limitada a tres colores.

Pero además, podemos seguir añadiendo puntos secundarios, como los siguientes, que nos permiten incrementar el rango de color, pero manteniendo la armonía sin caer en sus opuestos.

como elegir una paleta de colores

Podemos seguir añadiendo puntos hasta un total de 7. Esta figura de 7 puntos, nos permite crear una paleta que controla casi la totalidad del rango de color. Todos los puntos están en contraste armónico con otros puntos, menos dos de ellos que se encuentran en oposición directa.

Esto hace que la fuerza del color dominante sea más fuerte en estos puntos de oposición directa.

Este herramienta de color podemos usarla en este sentido o de forma invertida. Si le damos la vuelta, obtenemos resultados diferentes aún manteniendo el punto dominante en la misma posición.

Estas dos formas de utilizar la rueda de color, nos dan dos claves diferentes, una cálida y otra fría, y son equiparables al efecto de la clave mayor y la clave menor en música.

colores complementarios armonicos
Clave de amarillo cálida
Clave de amarillo fría

En las dos ruedas de color superiores, estamos utilizando el amarillo como color principal o clave. Pero en la rueda de la izquierda, los colores secundarios son más cálidos que en la rueda de la derecha. Esto se debe a la orientación del triángulo.

Cómo utilizar el grupo de 3 colores

La clave de 3 colores tiene que ser utilizada de la misma forma que funciona un coro de voces en el que suele haber un 32-35 % de sopranos, un 25-28 % de contraltos, un 18-22 % tanto de tenores como de bajos. 

El sistema de Fletcher nos permite crear una jerarquía en la que determinados colores tienen más importancia que otros.

El color clave ocupa una posición similar a la del cantante principal de un coro. De la misma forma que el cantante destaca sobre los demás durante el solo, el color principal destaca sobre los demás en ciertos puntos clave de la imagen.

Todos los colores del coro tienen que trabajar para realzar al color principal y no destacar por encima de él en ningún momento. 

Mezclar los colores

Con estos tres colores, podemos conseguir cualquier otro color dentro del área que abarca el triángulo de la imagen. Pero como resultado, obtendremos colores con poca intensidad. 

Podemos ver cómo si mezclamos el amarillo y el rojo nos da como resultado un naranja con una intensidad media, que se encuentra justo a medio camino en la línea blanca que une los dos colores.

Del mismo modo, si mezclamos el amarillo y el violeta-azul, obtenemos un verde azulado de baja luminosidad. Cuanto más apartados estén los colores en la rueda de colores, más oscuro será el color resultado de su mezcla. Vemos que la línea que separa el violeta y el amarillo, se acerca mucho al centro del círculo y el color se vuelve prácticamente negro.

Si queremos subir el valor de estos colores, tan sólo tenemos que mezclarlos con blanco y obtendremos colores mucho más luminosos, aunque perderán un poco de saturación. En la mayoría de ocasiones nos bastará con usar la mezcla de la tríada y variar la intensidad con blanco para conseguir todos los colores que necesitamos.

Cuando estemos pintando, es más fácil empezar a pintar con los colores neutros, es decir colores grises de baja saturación. Luego podemos ir añadiendo saturación. Hacerlo al contrario es mucho más difícil.

Cómo conseguir negro y grises con la tríada de colores

La teoría dice que si mezclamos los tres colores de la tríada, obtenemos el color negro. Pero en la práctica tenemos que ser más precisos.

Volviendo a los colores de arriba, no podemos mezclar amarillo intenso con violeta y rojo intensos. Cuanto más oscuros sean los colores base, más fácil nos será de conseguir un color negro. Luego, conseguimos los tonos grises añadiendo blanco a esta mezcla.

Los tonos grises deben siempre complementar al color principal de la tríada. Si el color principal es un color cálido, el gris debe tener un matiz frío y viceversa.

Si por ejemplo tenemos un rojo como color principal, sus compañeros de tríada serán el azul y verde-amarillo. En este caso, su tono gris debe tener una preponderancia de azul para que el tono frío del gris, complemente la calidez del rojo. Si utilizamos el verde-amarillo, seguirá siendo correcto, pero menos efectivo que en el caso anterior, porque un matiz amarillento es más cálido que uno azulado.

A la hora de mezclar los colores, no queremos que ninguno de los colores pertenecientes a uno de los triángulos exteriores, se mezcle con los colores de otros triángulos opuestos. Excepto los colores dentro de la tríada principal, que se pueden mezclar con todos los demás.

Para el resto de mezclas, o bien limpiamos el pincel después de mezclar, o utilizamos pinceles distintos.

Si queremos rebajar la intensidad de uno de nuestros colores principales no debemos mezclarlo con el neutro resultante de la mezcla de los 3. Nos dará un color caca como resultado. Lo que tienes que hacer, es una mezcla de los otros dos colores restantes y mezclarlos con el tercero para oscurecerlo. 

Para ello, no tienes por qué usar colores totalmente puros. Por ejemplo, supongamos que quieres rebajar la intensidad del amarillo. Podrías hacer una mezcla entre violeta azulado y rojo, pero también puedes reemplazar el rojo por un naranja oscuro (que contenga muy poco amarillo). Ambos deben tener un valor oscuro. A la hora de hacer tonos neutros, cuanto más oscuros sean los colores base, mejor.

Cuando usamos esta mezcla para rebajar la intensidad del amarillo, sale un color limpio en vez de caca.

Organización de la paleta

Organizar los colores en correspondencia con la rueda de color, nos hace la vida más fácil a la hora de mezclarlos.

Un principio importante de la mezcla de colores, es que un tono sólo debe modificarse con colores que se encuentren dentro de su área. Los colores están organizados en sus áreas correspondientes, lo que nos permite movernos de forma inconsciente e intuitiva. Una vez que nos acostumbramos a colocar los colores en el mismo sitio de la paleta, empezamos a trabajar instintivamente.

escoger una paleta de color
Nos será mucho más fácil trabajar si organizamos los colores al igual que en la rueda

En esta paleta de color vamos a usar blanco, pero no vamos a usar negro. Los negros van a ser conseguidos con la mezcla de los tres colores principales. Así, si tenemos una tríada de Rojo, Azul y Amarillo Verdoso, es la mezcla de estos tres colores la que nos proporcionará un color negro y que podremos hacer más cálido o más frío variando la cantidad de estos colores principales.

Luminosidad e intensidad de los colores de nuestra paleta

Cada color tiene diferentes grados de intensidad y luminosidad. Por ejemplo, el Viridian es mucho menos intenso que el Verde Pthalo. El Amarillo de Cadmio es mucho más intenso que un amarillo ocre.

La intensidad es la característica que debemos mirar principalmente al escoger colores para una paleta determinada. Podemos aumentar la luminosidad simplemente añadiendo blanco al color base, en cambio la intensidad del color no se puede aumentar mediante mezclas.

Podemos trabajar con escalas de alta intensidad o de baja intensidad. Los colores elegidos para una paleta deben ser aquellos cuya intensidad y luminosidad correspondan con el tono principal de la escala elegida. 

La escala se escoge normalmente con respecto al color principal. Si tenemos un Amarillo de alta intensidad como el Amarillo Cadmio, los demás colores deberán ser intensos. Si en cambio tenemos un Amarillo Ocre, los demás colores deberán ser más discretos.

A la hora de bajar la luminosidad de los colores tenemos dos opciones:

1.Utilizar colores más oscuros. Por ejemplo, si pintamos con un Amarillo Ocre y necesitamos un color más oscuro, podemos utilizar un Raw Sienna o parecido. Este método tiene varias desventajas.

En primer lugar, necesitamos tener una gran cantidad de colores con diferentes intensidades. En segundo lugar, la paleta se volvería más difícil de manejar. En tercer lugar, hay discrepancias a la hora de catalogar los colores por su intensidad y el color puede variar entre distintos fabricantes. 

2. Mezclar ese color con los otros dos colores, junto con los cuales forma la tríada principal.

Siguiendo con el ejemplo del Amarillo, tendríamos que usar un Rojo y un Azul Violeta de la misma intensidad que el amarillo. Si los mezclamos a partes iguales, tendremos negro, pero si los mezclamos sutilmente, conseguiremos reducir la luminosidad del Amarillo a nuestro gusto.

Si trabajamos el color de esta forma, conseguiremos colores mucho más reales y armónicos.

Escoger y ajustar los colores de la paleta

A la hora de escoger los colores de nuestra paleta tenemos varias opciones. Si no sabes con cuáles empezar,  te sugiero estos 12 colores base y blanco para una paleta de intensidad media. Con estos colores podrás pintar prácticamente cualquier motivo.

En el Pack de color que puedes descargar gratis, he incluido un archivo pdf con una lista detallada de los colores que recomiendo y cómo mezclarlos para conseguir prácticamente todos los colores presentes en la naturaleza.

Si no quieres descargarte la lista, básicamente te recomiendo los siguientes colores:

Amarillo cadmio, Amarillo Ochre, Raw Sienna, Raw Umber, Viridian, Azul Prussia, Azul Ultramarino, Alizarin Crimson, Rojo Cadmio, Rojo Indio, Sienna Tostada, Sombra tostada, Blanco de Titanio.

Puede que un mismo color pueda situarse en dos puntos distintos de nuestra rueda de colores. Por ejemplo, un color Sienna puede ir en el punto Rojo Anaranjado o Naranja.

En estas ocasiones, tendremos que ajustar ese color mezclándolo ligeramente con otros colores para llevarlo definitivamente al punto que le corresponde. 

Contraste simultáneo

Para terminar, debemos estar familiarizados con el concepto de contraste simultáneo.

El contraste simultáneo es el efecto óptico que hace que dos colores situados el uno al lado del otro, se afecten mutuamente cogiendo matices del complementario de su compañero. 

Lo explico con un ejemplo. Supongamos que tenemos un objeto amarillo y un fondo azul. Según nuestra rueda de color, el complementario del color azul es un rojo anaranjado y el complementario del amarillo es un violeta azulado. 

De este modo, el amarillo pasará a tener matices rojizos-anaranjados y el azul, pasará a tener matices violetas-azulados.  Este efecto es más intenso en las zonas de unión de los elementos. A medida que los objetos se separan, el efecto pierde intensidad.

El mismo efecto sucede entre colores saturados y neutros. Cuando situamos un color neutro al lado de otro color con más saturación, se genera un contraste que hace que veamos el color más saturado.

También tenemos el mismo efecto entre colores cálidos y fríos. El contraste simultáneo está presente en todos los aspectos del color y debemos trabajar con él para aumentar el impacto y efecto de nuestras pinturas.

Todos los colores de los grandes maestros de la pintura estaban muy neutralizados y poco saturados. Parece que tienen mayor saturación de la que en realidad tienen, porque hacen uso del contraste simultáneo.

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